Dignidad a veinte euros

Imagen de NoName_13 en Pixabay

Hace un par de semanas vi un reel en IG acerca de si es muy lógico (o absolutamente ilógico) comprar imitaciones de grandes firmas (en ropa, complementos, perfumes, etc.) solo por el hecho de llevar impreso el logo tal o cual. Te dejo el enlace por si te interesa (es una cuenta enfocada al marketing, @ivanjpereda y es muy buena): https://www.instagram.com/reel/DI3QXhTi142/?igsh=MW45aDU2ZHYzZThiaQ== 

Se generó un debate en el que la mayoría de los seguidores opinaban que la gente quiere lo que no tiene o no puede tener por falta de poder adquisitivo para ese artículo en concreto. Vamos, por falta de pasta.

Pues yo no creo que la gente quiera tener lo que no tiene. A mi no me la dan. Quieren SER lo que no son.

Porque la “gente”, entendiendo el término como la masa informe seguidora de publicidades y perfiles de redes sociales sin ningún tipo de criterio, confunde tener con ser; no es que quieran ese bolso de Vuitton o Carolina Herrera (algunos, por cierto, más sosos que un plato de acelgas hervidas sin sal); sino que quieren que ser vistos, validados, porque si lo llevan es porque lo pueden pagar, y por tanto, tienen cierto estatus. Y ya está. SON de “ese grupo de personas”. SON “alguien”.

Y, ojo, que es un status meramente económico; porque la cultura y el nivel de educación no tienen que ir parejos con el saldo de la cuenta bancaria (ni siquiera con los títulos académicos, que es casi peor). Es más, pretender “ser” a través de un artículo de imitación… da más pena que otra cosa y demuestra poco nivel cultural .

¿Dónde queda la elegancia de alguien que compra un bolso más falso que un Judas de plástico por veinte euros intentando dar gato por liebre a los que quieran creerse que es un auténtico Dior de 5.000? La elegancia del engaño, qué paradoja. 

El quiero y no puedo que tan bien radiografió Pérez Galdós en Miau. Algunos no han cambiado mucho desde entonces, parece. Siguen queriendo dar una imagen de lo que no son, no de lo que no tienen; y cuando algo no se lo pueden permitir, y además no existen imitaciones que puedan adquirir, dicen que “es caro”, cuando en realidad lo único que ocurre es que “no entra en su presupuesto”, ¡¡vaya tragedia!!

Da igual el vacío existencial de su nevera, total, nadie la ve. Pero sí ven ese abrigo o huelen ese perfume.  

A esos hay que tenerlos alejados. Los del quiero y no puedo, los del bolso de Vuitton mezclado con complementos de bazar. Los de dar gato por liebre. Alejados siempre. Porque si quieren darte gato por liebre en lo que tienen, lo harán seguramente en lo que son, lo que piensan y lo que hacen.

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