Te lo aseguro: puedes

Te voy a contar una historia personal. No era la idea que tenía cuando comencé el blog, pero creo que hoy puede servir, dado el tiempo escolar que estamos viviendo (estos dos últimos meses del curso siempre son un suplicio, para qué nos vamos a engañar).
Yo soy de la generación que hizo EGB, BUP y COU. Por si no te suena, EGB correspondía a lo que hoy sería desde 1º de Primaria hasta 2º de la ESO; BUP era 3º, 4º de ESO y 1º de Bachillerato de hoy; y lo que hoy es 2º de Bachillerato, entonces era COU (Curso de Orientación Universitaria).

Es decir, que cuando yo pasé al instituto, ya tenía 14 años; pasé de un colegio en el que había dos aulas por curso, a un instituto en el que había unas diez aulas por curso, donde los profesores eran “otro nivel”. Venía de un cole en el que había tareas diarias (no habré hecho yo mapas de España, no, ni resúmenes ni mapas conceptuales de naturales) y llegaba a un instituto en el que nadie te ponía tareas, en el que ya se suponía que tú estudiabas por tu cuenta cada día, y por supuesto, nadie te preguntaba qué te pasaba el día que tenías mala cara. Eran otros tiempos: los padres no iban al instituto para nada (creo que mis padres no lo pisaron en la vida, ni siquiera para matricularme, porque me matriculé yo), no había tutorías (a no ser que hubieras incendiado algo) y si no ibas a clase ya intentábamos que el famoso parte de faltas desapareciese de la mesa del profesor. 

Imagínate semejante paraíso de libertad para una quinceañera con problemas en casa (todos tenemos problemas, Miren; no, no; los míos eran nivel premium), con escasa habilidad social, cero destrezas físicas, una percepción de la realidad muy distinta a la de la mayoría, caos mental, rabia, la rebeldía por bandera y una nula capacidad de organización. Es decir: una bomba de relojería en un campo lleno de agujeritos para taparla.

Te puedes hacer una idea de que no era, precisamente, la popular del insti; ni del insti, ni de la clase, ni de mi grupo de amigos. Fuera de mi casa era invisible.  

En este caldo de cultivo también te puedes imaginar que las notas no eran para lanzar cohetes. En primero de BUP me cargué todo el curso; conseguí pasar a segundo con dos asignaturas pendientes; a partir de ahí, mi vida se convirtió en una auténtica lucha titánica contra el “no suspender”; mi máxima meta era conseguir pasar los exámenes, eso ya me suponía un alivio. 

En todo este jaleo interno que me traía yo, tuve algunos profesores a los que les debo perlas como: “no vales”, “eres una cría”, “te comportas como una cría pequeña” (siempre odiaré al profe que tuve de EF), “eres una calamidad”, “así no llegarás a nada en la vida”…

Menos mal que tuve otros a los que les debo mis ganas de luchar, que me reconocían como una interlocutora válida y aceptaban mis intervenciones en actividades extraescolares. No me decían grandes palabras, pero me hacían sentir válida. Me hicieron entender que no era todo tan trágico como parecía y que simplemente, era una etapa de la vida.

Y eso es lo que te quiero decir hoy: es una etapa de la vida. 

Nada es para siempre, aunque ahora te parezca que sí. Todo es temporal (lo bueno y lo malo). Todo se termina alguna vez. ¿Te sientes inútil? Se pasará ¿Te sientes que estás que no puedes más? Se pasará. ¿Sientes que no entienden nada de lo que ocurre dentro de ti? Pasará. ¿Sientes que hay una barrera entre lo que eres por dentro y lo que los demás esperan de ti? Pasará. ¿Sientes que la vida es una continua lucha entre lo que te apetece y lo que debes hacer? Pasará (aprenderás a disfrutar de lo que haces solo por el hecho de hacerlo bien, te lo digo yo).

¿Y mientras tanto, mientras no pasa, Miren, qué hago? Pues resistir el momento. Resiste, trabaja, forma (ordena) tu cabeza con las asignaturas que te toca estudiar, para que cuando toque el momento de cambio, te pille preparado/a. Trabaja en silencio sin tanta queja, sin prisa pero sin pausa… sé tenaz, constante y no hagas mucho ruido. Cuando menos te lo esperes… pasará.

Mira, sé de lo que hablo. Si aquella pobre inadaptada hoy tiene una licenciatura, un posgrado y dos másteres, y sigue estudiando y formándose continuamente… te aseguro que tú también puedes.

Disfruta lo que puedas del fin de semana. Nos vemos en la próxima, si tú quieres. Yo te esperaré.

Miren

Imagen de wal_172619 en Pixabay

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