¿Cuánto hace que no se lo dices?

Te leo lo que ha escrito Angel Martín Gómez en su newsletter, que me parece imperdible, y te lo quería transmitir: 

Ayer murió un amigo.

(…)Yo sólo me cuelo para sugerirte que cuando las emociones empiecen a solidificar tu sangre, escribas, y que no dejes lo de recordar a cierta gente que la quieres para más adelante.

(—) Supongo que hay un poco de egoísmo detrás de estas letras y necesito que los dos imbéciles que han decidido largarse antes de tiempo, sepan que, entre otras muchas cosas, consiguieron que yo deje por escrito que casi consiguen que le escriba a un muerto pidiendo “ve a buscar a este otro muerto”.


 La vida es un viaje. Pero de eso hablaremos otro día. El caso es que en ese viaje tenemos compañeros de viaje, unos son elegidos por nosotros y otros nos los elige el mismo viaje: nuestra familia. A unos los queremos más, a otros menos, a otros nada (qué le vamos a hacer, seamos honestos con nosotros mismo, al menos).

Pero vamos a centrarnos en las personas que sí queremos. ¿Cuánto hace que no se lo dices? Los que vivís con vuestros padres, ¿cuánto hace que no le decís a vuestra madre o a vuestro padre “te quiero”? Los que ya no vivís con ellos, ¿cuánto hace que no se lo decís? 

“Es que discutimos mucho, Miren” “Es que siempre está metiéndose en donde no le llaman”. “Es que no me entiende”. “Es que le gustaría que fuera de otra manera” “Es que …”

Excusas.

Claro que se meten donde no les llaman; es una función por defecto del programa “Madre.exe/Padre.exe”. No lo puedes desactivar. Si lo desactivas, desconfiguras el programa por completo, y ya no puede realizar ninguna otra función programada. Y además es una función que se actualiza cada vez que tú das un paso en la vida: que si empiezas una carrera, que si consigues un trabajo, que si empiezas una relación seria, que si te falla una relación, que si te vas de casa, que si tienes hijos (para qué quieres más)… Si desactivas la función “meterse donde no le llaman”, el programa deja literalmente de funcionar. 

Así que, déjate de monsergas y acércate a tus padres (a cada uno por separado mejor, que será menos raro), y diles “te quiero”. 

  • “Es que suena moñas”.  – Aquí, lo de ser moñas, lo llevas tú dentro. Un poco de ñoñería de vez en cuando (hombre, no te intoxiques de azúcar), no nos viene nada mal.
  • “Es que le va a parecer raro”. – De eso, la culpa la tienes tú. Dile que no estás buscando nada en concreto, que solo quieres decirle “te quiero” y que se vaya acostumbrando, que esto va a ser más habitual de lo que ha sido hasta ahora.
  • “¿Y si no le gusta?” – Que se aguante.  Te digo una cosa, si parece que no le gusta es porque le está afectando más de lo que le gustaría admitir. Vamos, que le llega. 
  • “Es que…” – Que se lo digas. Y punto. Ya. Coge el teléfono, anda. O espera a estar en casa. Antes de que sea tarde.

Espero que tengas un finde fantástico. Yo lo tengo: llenito de clases, preparando con alumnos los últimos exámenes; alumnos repletos de ganas. Estamos en la última evaluación, y eso se nota. Disfruta de tu finde, que ya te lo has ganado.

Y nos vemos en la próxima, si tú quieres.

Miren

Imagen de Kris en Pixabay

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