
Las cosas no siempre salen como nosotros pensábamos que iban a salir. Y a veces esto ocurre en cosas sin importancia: pierdes un tren, las entradas para aquel concierto están agotadas o se te olvidó comprar el material para la actividad del cole de mañana y ya está todo cerrado. Son cosas que fastidian un poco la vida pero que tampoco es que nos aniquilen la existencia.
En estos casos, ¿qué hace tu cerebro, aunque tú no te des cuenta?
Tu cerebro busca un plan B: voy a ver si hay algún autobús a esta hora, iré a ver a ese grupo en otra ocasión o iré a ver a otro grupo, a ver si pillo algo abierto antes de entrar en el cole (siempre hay un bazar a mano). Y ya está, el organizador de planes B que tenemos en el cerebro nos salva de llegar tarde, de aburrirnos o de quedar fatal en clase.
La cosa es que estas ocasiones, aparentemente sin importancia, son muy importantes y necesarias. Por dos razones: la primera es que tu cerebro aprende a frustrarse (esto quiere decir que vas teniendo cada vez más aguante para las pequeñas mierdecillas que nos pasan cada día); en términos de psicología se llama resistencia a la frustración; vamos, que te vas haciendo resistente a que te pasen estas cosas, te vas haciendo roca por dentro (¿me explico?).
La segunda, es que es un gran entrenamiento para cuando llegan esas mierdecillas pero tamaño Estatua de la Libertad.
Imagina ahora una persona que nunca ha tenido que luchar con ese tipo de cosas; nunca ha perdido un bus, ni un tren ni un metro; nunca ha llegado tarde a ningún sitio; nunca se ha perdido nada de lo que quería hacer en sus ratos de ocio; siempre ha estado donde quería estar pasándoselo bien; siempre ha quedado como persona responsable en su cole o su insti. Nunca ha tenido que aguantarse las ganas de llorar de impotencia por algo que ha salido mal o que no ha salido, nunca ha tenido que aguantarse las ganas de pegar un grito o dar un puñetazo a la mesa o a lo que tuviera cerca y jamás se ha quedado sin internet mientras jugaba online por un fallo del router.
Ahora imagina que esa persona quiere hacer, pongamos por caso, Medicina. Y, por lo que sea… porque llegó tarde al examen de acceso, porque no le daba la nota, porque se le olvidó cuándo era el último día para matricularse… puede haber mil motivos (aquí la que escribe un año casi se queda sin matrícula por ir el último día de plazo a hacerla). El caso es que… ups, no entró en Medicina.
¿Cómo crees que lo llevará? ¿Una persona que nunca ha tenido que lidiar con la frustración y la contrariedad? ¿Te lo cuento? Su cerebro no será capaz de elaborar un plan B y necesitará que otros, generalmente sus padres, le saquen las castañas del fuego o le arreglen el desaguisado. Y tendrán que hacerlo porque su cerebro estará colapsado ante una tarea para la que no se ha entrenado nunca: elaborar un plan B ante una frustración.
Pero es que además hay una tercera razón por la que es importante tener frustraciones; ¿no te ha pasado nunca que has hecho cosas, ya sean viajes, planes, o simplemente, leer un libro, que han resultado absolutamente fascinantes, y que si no hubiera sido por que era un plan B no las hubieras hecho nunca? ¿Y que si no hubiera sido porque algo te salió mal o simplemente no te salió, te hubieras perdido algo realmente increíble? Pues con las cosas importantes pasa lo mismo.
Las empresas de gran éxito empresarial, son lo que son gracias a sus numerosos “planes B” que sus fundadores y sucesivos CEO’s han sido capaces de poner en marcha.
Johnny Depp, el inolvidable Jack Sparrow y unos cuantos personajes más, a cuál más icónico, no es actor porque fuera su primera elección. El, en realidad, quería ser guitarrista; de hecho, tiene una banda, Hollywood Vampires; pero cuando empezó no tuvo el éxito que esperaba; sin embargo, en cuanto empezó a hacer castings para películas, tuvo una respuesta muy positiva; parece que se le daba mejor ser actor que músico; ¿qué hizo?: desarrollar su faceta como actor, que le ha reportado muchísimo éxito y dejar la guitarra como un hobby. Y ser feliz y disfrutar de ambas cosas.
Así que nunca se sabe lo que sacarás de positivo de una negación o una frustración. Quizá el resto de tu vida se beneficie de ello.
Tú, mientras tanto, entrénate como “planeador o planeadora B de cosas que salen mal”, y prepárate para el futuro.
Y mientras ese futuro llega, nos vemos en la próxima, si tú quieres.
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Un texto es reflexivo y profundo, resaltando la importancia de enfrentar la frustración y cómo puede llevar a un crecimiento personal significativo. Me gusta cómo ilustras la idea de que los contratiempos, aunque parezcan triviales, son oportunidades para desarrollar la resiliencia y la capacidad de adaptación. La conexión con ejemplos concretos, como la historia de Johnny Depp, refuerza tu mensaje al mostrar que a menudo, las desviaciones de nuestros planes originales pueden abrir nuevas puertas. Además, invitar a los lectores a convertirse en «planeadores B» es un consejo práctico y valioso. En general, es un texto motivador que nos recuerda que cada contratiempo puede ser un paso hacia algo mejor.
Un abrazo 🌷
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Gracias por tu comentario. Me gusta tu poesía, lo que he leído me ha gustado mucho.
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Muchísimas gracias, Miren.
Tú escribes muy bien!!🌷
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