Mi espejo (2/2)

Imagen (editada) de messersrach en Pixabay

El otro día te hablaba de cómo llegar a responder la pregunta ¿quién soy?

Vale.

Pues te voy a contar 

qué me pasó un día con una amiga. Estábamos hablando de cómo había enfocado una ruptura una persona que ambas conocíamos. Y las dos estábamos de acuerdo en que no lo estaba llevando de la manera más sana posible (en cuanto a salud mental se refiere).

Y ahí es cuando empezamos 

cada una de nosotras a decir qué haríamos nosotras en su caso (por cierto, absurdo del todo, porque nunca podemos decir qué haríamos en el caso de otra persona porque no tenemos sus circunstancias ni sus cualidades o sus debilidades). Y aquí mi amiga empezó una descripción de sí misma: “sí, yo haría tal cosa porque como yo soy…” y comenzó esa autodescripción de su modo de ser.

En este punto algo me hizo click. Bueno, más bien me hizo clock, como cuando algo fuerte se cae al suelo y se rompe en dos trozos, clock.

La descripción 

que hacía mi amiga de sí misma no era ni de lejos parecida a cómo es ella o, al menos, cómo la percibimos los demás. Realmente, lo que estaba describiendo era cómo querría ser ella. Lo sé porque la conozco. Y mucho.  

Poco importa 

aquí y ahora cómo terminó la conversación (terminó bien, por supuesto, porque ambas somos inteligentes y además nos queremos); el caso es que a mi me hizo pensar; ¿cuántas veces es posible que yo esté confundiendo el cómo soy con el cómo me gustaría ser? 

Ya me he pillado 

a mí misma un par de veces convenciéndome de que hago esto o lo otro porque “yo soy tal o soy cual”… y al pararme un poco a analizarme, me doy cuenta de que yo no soy tal o cual, sino que querría serlo, o intento llegar a serlo a través de esas acciones que realizo. Así que lo más correcto no es decir “hago esto o lo otro porque yo soy así”, sino “hago esto o lo otro porque yo quiero llegar a ser así”. 

Que somos seres 

en continua construcción es un hecho. El otro día lo dijo Alaska en una entrevista: “hacemos lo que hacemos para construirnos según la persona que queremos ser” (dijo algo muy parecido, pero que venía a significar lo mismo).

Lo importante 

es que seamos muy conscientes de cómo somos y lo sepamos diferenciar de cómo queremos ser y en qué punto del camino estamos para llegar a  ser de la manera que queremos. Y qué nos falta o qué nos sobra en nuestra vida y en nuestro yo para llegar a ser ese yo final.

  • Oye, MIren, ¿no te estás rayando un poco? A lo mejor no es tan importante esto, ¿no? Darle tantas vueltas al coco, no sé yo… se te va a ir la pinza.
  • ¿No conoces a nadie que se comporte como si fuera, no sé, una persona de la realeza, y no lo es; o una persona de la NASA, y tampoco lo es; o cualquier persona muy influyente en algo, y no es nada de todo eso? 
  • Sí, todos conocemos a alguien así.
  • ¿Y esa persona no te parece un poco ridícula?
  • Pues sí.
  • Pues eso. Mejor intentar evitarlo. Saber cómo somos en la realidad y en qué punto de nuestra propia construcción estamos nos hace tener los pies en la tierra.

Espero que sea útil. 

Nos vemos en la próxima, si tú quieres.

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