¿Quién es David Holmes?

Fotografía de The Standard

Acabo de encontrarme

con una historia que me ha dejado desmadejada. No sé si sabes quién es David Holmes. No te voy a contar aquí su vida, pero sí te diré que era el doble de acción de Daniel Radcliffe en Harry Potter y que, por un cálculo mal realizado, hoy está paralizado de cuello para abajo. Un chaval para el que su vida era hacer piruetas y acrobacias ahora mismo no se puede mover de una silla de ruedas.

¿Sabes lo que dice?

Flipa: “En la vida eres una víctima o eres un superviviente. Elijo ser un superviviente, y si eso tiene un efecto en cadena para otras personas que están pasando por dificultades en la vida, entonces ya vale la pena”. Este chaval, que bien podía haberse dedicado a lamentarse el resto de su vida, creó una productora y lanzó un podcast donde entrevista a otros especialistas en acrobacias de cine.

David dice algo

que a mi me ha dejado huella: “Lo único que tiene valor real en este mundo es abrir puertas a otras personas”. Me ha llevado a hacerme dos preguntas: 

  • ¿Cuántas veces me he quejado yo en el último mes (no en voz alta, sino para mí misma)? (Y aquí irían las respuestas A).
  • ¿Cuántas veces he pensado este mes en mejorar, de alguna manera, la vida de los demás? ¿Cuántas veces he pensado en construir (lo que sea)? ¿Cuántas veces me he preguntado por lo que yo puedo hacer en positivo en este mundo? (Y aquí las respuestas B).

Me hubiera gustado

que hubiera más respuestas B que respuestas A. Pero no. Y si me he dado cuenta ha sido porque estamos tan acostumbrados a quejarnos que ya ni somos conscientes de que lo hacemos.

Por eso te propongo

este ejercicio: hazte estas dos preguntas y haz una lista de respuestas A y una lista de respuestas B. Una vez que seas consciente de las respuestas que tienes de cada tipo, rompe la lista de las respuestas A y céntrate en  construir una lista B (aunque sea pequeña, de dos o tres respuestas). 

A esa lista B

ponle número de prioridad o de orden de importancia o de orden de llevar a la acción, lo que prefieras. Ahora tu lista de ideas se ha convertido en una lista de objetivos.

A cada uno de los objetivos

de esta lista, añádele qué acciones concretas tienes que llevar a cabo para poder realizarlos; si alguna de las acciones necesita otra lista de acciones más a corto plazo, de preparación por ejemplo, escríbela. Ahora ya tienes un plan.

Ahora coge un calendario anual

y coloca las acciones. Ya tienes una planificación. Probablemente tendrás que reorganizar el calendario varias veces, pero eso no importa. 

Lo importante es

que ahora tu vida tiene una dirección: abrir puertas a otras personas. Y te darás cuenta de que es lo que realmente merece la pena, te dediques a lo que te dediques.

Te veo en la próxima, si tú quieres.

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