El tuerto en el país de los ciegos

Imagen de Antonio López en Pixabay

Me da mucha mucha mucha rabia (pero mucha) esas personas que dicen: “es que con lo fina que tú eres, con lo culta, es que tú eres mucho de pensar”. Y te lo sueltan así, porque a ellos les va la diversión sin límites y a ti te va más estar metida en una mazmorra con un libro de Platón entre las manos. Como si ellos fueran una fiesta continua (que para nada) y tú fueras una momia aburrida (que, mira, tampoco).

Normalmente me quedo muda ante esas tonterías. Mejor muda que maleducada, pienso para mis adentros. Porque contestaciones no me faltan. Pero educación tampoco.

A ver, comodones del mundo. Que quedarse en la zona de confort de la peli fácil, del libro sin trascendencia, del reality facilón, de la conversación sobre qué-quién-cómo-dónde-y-cuándo es como ser una mosca pegada a una de esas tiras con adhesivo. Y te das cuenta de que estás ahí metido y que no estás a cielo abierto, que estás dentro de una cueva mental de la que no sabes salir. Que no sabes distinguir entre conceptos, solo entre imágenes, como aquellos que estaban dentro de la cueva en el mito de Platón. Sí, Platón, sí, un señor muy antiguo que dijo cosas que siempre estarán de moda.

O a lo mejor sí sabes distinguir entre conceptos. Pero no te apetece porque te incomoda, porque te hace pensar (qué cansancio, por Dios), y eso no te interesa. Porque lo mismo descubres algo que te apela a que cambies algún aspecto en tu vida. Y prefieres quedarte en ese barro pegajoso de la tontería, de lo chabacano.

Si eres de ese grupo, cuidado. De los que tienen inteligencia suficiente para ir más allá pero prefieren quedarse en un término medio porque les da seguridad. Porque si aspiran a algo más, quizá se encuentren con un no, y ya lo sabemos, hay personas que no saben lidiar con el no, con una puerta cerrada, con una aprendizaje más por descubrir. 

Y, por qué no decirlo, porque mientras se mueven entre ciegos, ell@s, los tuertos, son los reyes. 

Pues te voy a decir una cosa. Una peli facilona de vez en cuando es necesaria. Una conversación intrascendente y unas risas son necesarias. Yo también las disfruto, aunque a ti te parezca inverosímil. Pero no siempre y a todas horas y en todas partes y con todas las personas con las que me cruzo. 

Y también te diré que me he llevado muchos noes en la vida (algunos, por cierto, de gente como tú), y muchas puertas cerradas por intentar salir de mi zona de confort, pero siempre preferiré que me cierren una puerta en las narices por intentar ir más allá que quedarme en lo de siempre, en lo que domino, en lo que no me supone ningún reto (profesional, intelectual, personal).

Eres el conformista (el que no se pregunta nunca nada, el que siempre dice “da igual”) que se queda contento en su mediocridad. Porque el conformismo es el camino directo a la mediocridad.

Eres el rey tuerto en el país de los ciegos.

Así que ni se te ocurra ni por un momento dirigirme esa mirada condescendiente porque yo prefiera ser aprendiz en el mundo de los que tienen vista. 

#Newsletter #BoletínSemanal #Suscríbete #NoticiasDirectoATuCorreo #NuevaEdición #ContenidoExclusivo #Conversaciones #Hablemos

Deja un comentario