
Nos quitan el dinero, pero a eso ya estábamos acostumbrados. A que nos suban el precio de la compra, de la energía que necesitamos para vivir –¿Calefacción? Por favor, qué excentricidad-. a que ir de vacaciones se convierta en un scape room económico el resto del año (si tengo que dejar de comer en condiciones el resto del año, que le den a las vacaciones), a que coger el bus o el metro por la ciudad sea un gasto difícil de asumir (en muchos casos imposible), o comprar medicinas que no
estén subvencionadas por la Seguridad Social (pero igualmente necesarias) sea un acto heroico donde los haya. Ya no hablemos de ir al dentista, comprar unas gafas (salud básica, señores, que no estoy hablando de ir al cine).
Nos quitan el dinero. El problema es a dónde va ese dinero. Porque me acabo de enterar de algunas perlas que me han apuñalado el bolsillo. Como, por ejemplo, la del bono cultural: familias que no tienen ni para comer, pero el “niño” de 18 (ese adulto en edad de cotizar) recibe 400 pavazos para ir al cine a costa del dinero público. Y que ahora, además, también le permite comprar videojuegos. Es lógico, ¿verdad? El pobre chaval no tiene con qué entretenerse. Que juegue, que juegue… que mientras esté pegado a la pantalla, no piensa. Y si no piensa, no molesta. Mejor que mejor.
No, no ofrezcamos bonos educativos o bonos bucodentales, o bonos de salud visual, o bonos, que sé yo, de cosas que realmente la gente necesita y no se puede permitir. ¿Cómo se me ocurre que puedan existir bonos para pagar clases particulares, para pagar unas gafas a un adulto o para pagar unos empastes?. Ya no hablemos de la ortodoncia que hoy parece obligatoria pero que cuesta un riñón y medio.
No. Lo urgente, lo verdaderamente estructural para este país, es que el «niño» de 18 años tenga su ración gratuita de videojuegos. ¿Que los de seis no pueden tener juguetes en Navidad, o sus padres no se pueden permitir pagar una ortodoncia? ¿Que no te puedes permitir el lujo de hacerte unos empastes? Da igual. Lo importante está cubierto: que el nene robe coches en el GTA a costa del contribuyente.
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