La cábala de la PAU

PAU, EvAU, EBAU, Selectividad… da igual el nombre, el conjuro es el mismo: cada año los hechiceros de turno se encargan de que tenga un nombre diferente para que el abracadabra de la entrada en la universidad tenga una especie de lavado de cara.

PAU. Mantra que repetimos incesantemente, día sí día también, a nuestros estudiantes de último curso de secundaria. Nombre mágico, hechizo que invoca a las fuerzas sobrenaturales de los que viven en las tierras altas del estudio a las dos de la madrugada. Mal hecho, por cierto. No estás estudiando matemáticas en la NASA, chaval.

A ver, pongamos las cartas el tarot sobre la mesa. Seamos sinceros: está mal hecha, pero mal hecha con ganas.

Para empezar, el bautizo: PAU. Prueba de Acceso a la Universidad. 

¡JA! 

Puedes llamarle prueba de acceso a la universidad si me dices que vas a examinar sobre los contenidos que se van a estudiar en esa universidad. Pero el caso es que en ese examen no se evalúa nada que tenga que ver con lo que uno vaya a estudiar en el gran mausoleo del prestigio académico. Es simplemente una validación repetida de lo ya estudiado, evaluado y aprobado en Bachillerato (¿os suena la franquista reválida?). Me imagino a los que la idearon: 

-Oye, ¿cómo podemos putear a los de 17? 

-¿Y si les hacemos pasar un macroexamen de lo que ya se han examinado Y APROBADO?

-Pero si ya se lo saben…

-No no no no. Hagámoslo muy cabrón: varios días de exámenes, un criterio de evaluación cambiante cada año, un sistema de calificaciones más oscura que la factura de la luz…, que suden tinta. 

-Joder… Qué buena idea. Pero, ¿y si no la pasan? Porque no les podemos invalidar los exámenes que ya han pasado en secundaria. Vamos, los profesores se nos echan encima.

-Puesss… déjame pensar… ¡ya está! Al que no la pase, que se joda y que no pueda entrar en la uni. Ya verás qué último curso de secundaria pasan, jajajaja.

Así debió parirse el trauma nacional del bachillerato. No sé si pisando moqueta o colillas y serrín.

A ver, Hechicero del Reino, ¿quieres hacer un examen de acceso a la universidad? Pues dale a la sacrosanta universidad pública de este país la capacidad de poder evaluar de aquello que necesitan saber para estudiar un grado en concreto a los alumnos que quieran entrar en la élite del saber. Porque lo que no tiene sentido es que hagas el mismo examen al que quiere estudiar Filología que al que quiere estudiar Medicina o Matemáticas. ¿De verdad no se te había ocurrido o  es que tienes un empeño especial en seguir manteniendo las formas de los años 50?

Y esta es otra, no tiene nada que ver la PAU de Canarias con la de Madrid ni con la de Galicia, ni con la del País Vasco ni con la de Andalucía. La PAU de Lengua de Canarias es un paseo por la campiña en comparación con la de Madrid. Vaya, que sacar un siete o un ocho es mucho más fácil en las Afortunadas que en la capital del reino. Pero si después un alumno de Canarias quiere entrar en la Complutense, en una facultad que exija un mínimo de 11 en la PAU, lógicamente tendrá más facilidad que si lo hace un alumno de Madrid. Hechicería de la buena. Si alguien se ofende, ya tiene dos trabajos

Conjuremos a los dioses, hagamos la danza de la tribu para que los evaluadores nos sean propicios y esperemos que lo que vayamos a estudiar esté en consonancia con nuestras mejores notas de la PAU. Hulu-hulu.

Miren G. Arregui

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Imagen de David Krüger en Pixabay

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