
¿Y tú quién eres? ¿Eres el pijo o la pija? ¿Eres el empollón o la empollona? ¿Eres el chungo o la chunga? Quizás seas el/la friki, el rarito o la rarita o el/la pro. O quizá seas totalmente anodino/a, sin ningún matiz que te pueda incluir en un grupo u otro.
O quizá no seas ninguno de ellos porque tienes un poquito de cada uno en mayor o menor medida, no en todos igual. Hay gente que es un 80% chungo, un 3% rarito y el resto es anodino. Y hay gente que es un 80% cool pero tiene un 10% chungo que cuidadín.
O quizá hay días que te levantas muy pro, pero al día siguiente estás pana floja literal.
O te levantas muy chungo pero a medida que avanza el día te vas volviendo un poco más pro.
O quizá ninguna de todas estas cosas y todas a la vez.
Pero, tú lo sabes, yo lo sé y el universo entero lo sabe, tienes una etiqueta. Y aunque no tenga nada que ver contigo, con el/la que eres por dentro de verdad, sabes que la llevas colgada a la espalda y no hay manera de quitártela de encima.
Es lo que tienen las etiquetas. Las que te ponen a ti, las que pones tú a los demás: impiden que conozcamos a la persona de verdad, cómo es genuinamente.
Si es esto lo que te pasa, sólo tengo una recomendación que hacerte: cambia de gente. Porque quien te conoce y reconoce en una simple etiqueta ni te conoce ni, lo que es mucho peor, tiene interés en conocerte.
Las personas que ponen etiquetas o admiten sin discusión las etiquetas que ponen otros no se merecen tu compañía. Punto. Y esto, sin discusión.
Tú, y yo y cualquiera valemos mucho más que una etiqueta.
A veces no podemos sacudirnos a la gente de encima por la simple razón de que trabajan en el mismo lugar que uno (compañeros de clase, compañeros de trabajo, lo mismo da); pero mándate este mensaje a ti mismo: algún día dejaré de ver la cara de esta persona; algún día volaremos de aquí y cada uno irá por un camino diferente; ese día no volverás a verme… (aquí puedes poner el calificativo que tú quieras, que está feo que lo haga yo).
Mientras tanto, intenta evitar a esas personas, invisibilízalas; porque las invisibles deben ser ellas/os, no tú.
Te ahorrarás mucha frustración gratuita y mucha rabia que luego se convierte en odio. Las etiquetas son parches, y los parches son para las mochilas, no para las personas.
Y cuando salgas al mundo laboral, al mundo abierto fuera de un aula, te darás cuenta que la gente es bastante más flow libre y más no labels.
Mientras tanto, tú y yo nos veremos, si tú quieres, en la siguiente.
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