Puedes coger las riendas

En mi trabajo estamos habituados a utilizar la palabra actitud como si fuera únicamente la predisposición interna de la persona a portarse bien o mal, o a implicarse en algo o no. En realidad ese es el significado (más o menos) que le otorga la RAE en su diccionario.

Pero la palabra actitud, en el lenguaje coloquial de la calle, significa mucho más. 💯

El otro día leí un post en Linkedin de un experto en ventas al que sigo, Felipe García Rey.

Es un tipo muy listo, muy inteligente, sí, pero fundamentalmente, y esto es lo que le hace verdaderamente grande, es un tipo que se esfuerza mucho cada día: cuando el cuerpo y las ganas le acompañan y cuando no. Un día, en su canal de Telegram, puso un video en el que reconocía que aquel día no era precisamente su mejor día (eran como las seis y media de la mañana) pero allí estaba, en el coche, dispuesto a iniciar su rutina diaria 💪. Te transcribo aquí su post en Linkedin:

«Si no puedes cambiar tu destino, cambia tu actitud.» 🚀

Es fácil quedarse estancado en la resignación, creyendo que el destino tiene la última palabra, pero … ¿y si te dijera que tienes el poder de reescribir las reglas del juego? 🤔

Cambiar de actitud es más que un simple cambio de perspectiva: es tomar las riendas de tu vida, es decidir no ser un mero espectador.

🔥 Imagina las posibilidades si, en lugar de lamentarte, eliges ver cada obstáculo como un escalón hacia tu éxito.

💪🏻Transforma tu frustración en combustible para tu crecimiento.

🫵🏻 Y tú, ¿estás listo para cambiar tu actitud y desafiar tu destino?. Comparte tu opinión o etiqueta a alguien que necesite leer esto hoy.

En este texto hay varias frases que merecerían un post entero cada una. Pero quédate con esta:  

Toma las riendas de tu vida. 

Mira, todas las cosas que me digas que te impiden hacerlo, ¿sabes qué son? 

Excusas.

Porque para tomar las riendas de la propia vida no hay que hacer grandes cambios. Bastan con cambios pequeñitos. Yo los llamo “microcambios”:

  • levantarse media hora antes para hacer ejercicio, meditación, o lo que uno tenga como objetivo; sonreír a las personas con las que nos cruzamos a lo largo del día;
  • cambiar pensamientos negativos (“no voy a saber hacer esto”) por preguntas (“¿cómo podría hacer esto?”),
  • dejar el móvil fuera de la habitación en la que trabajo, o ponerlo en modo avión; poner en orden los papeles de la mesa de trabajo de una vez;
  • introducir una estrategia de organización en mi modo de trabajar (por ejemplo, hacer una lista previa de lo que tengo que hacer)… en fin, podemos introducir mil microcambios en nuestra vida, y con eso ya estamos tomando el control de nuestra vida. No es tan difícil, de verdad.

Es cuestión de ponerse a ello. No lo pienses mucho tampoco si te va a compensar o no (el “no me renta” no sirve aquí). Ponte a ello ya. Ponlo en práctica. Y luego ven y dime que no te ha compensado. Porque estoy absolutamente segura de que si lo pones en práctica, tu vida cambiará para mejor en algún aspecto (o en varios). Y así, cuando vayas sumando con el tiempo distintos microcambios, cuando pasen meses, mirarás atrás y dirás: “anda, ¡pues sí que me ha cambiado el rollo a mí!”. 

Ah, y si algún microcambio de estos no cuaja, no pasa absolutamente nada, porque tampoco habrás perdido tanto, porque para eso son cambios pequeñitos. Vas a por otro, y listo.

Que tengas un finde fantástico. De verdad, te lo deseo de todo corazón. Nos vemos en la próxima, si tú quieres.

Miren

(Imagen de Rolf van de Wal en Pixabay)

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