Se acabó. Hace años ya que decidí que no soy una pieza de puzzle que necesite encajar en ningún hueco.
Pero aún quedaba un resquicio. Aún quedaba ese «ser normal». “Ser normal” como “seguir un patrón estable de conducta”. A riesgo de parecer que tengo falta de salud mental, no pienso seguir ningún patrón de conducta establecido (establecido no se sabe muy bien por quién).
Últimamente parece que si eres de derechas, debes tener dinero, incluso propiedades varias, heterosexual, a ser posible hombre, carnívoro, amante de los toros, del machismo encubierto y de la prepotencia descarada. Si además eres de Opus o de algún grupo religioso de la Santa iglesia católica, chico, ya lo tienes todo.
Pero si eres de izquierdas, probablemente no tienes un duro, eso si no eres okupa; eres gay/lesbiana/bisexual/pansexual/asexual, por supuesto no te identificas con el género macho ibérico, eres vegano, animalista, feminista, dialogante, majísimo con el que no conoces absolutamente de nada. Y por supuesto, no crees en nada que tenga que ver con el más allá.
Pues yo voy a ir eligiendo.
Pero no una cosa estable, no.
Voy a elegir cada día una combinación y permutación de distintos elementos de los dos grupos por aquello de… simplemente no ser normal. Si algunos son perros, ¿yo no puedo ser contradictoria?
Reivindico mi derecho a comerme un chuletón mientras defiendo que se prohíba el maltrato animal en las plazas. Reivindico ser de «derechas» sin llegar a fin de mes o a ser de izquierdas rezando el Rosario si me da la gana.
La normalidad es un traje talla 32 que han intentado vendernos para los desfiles de debates televisivos y mítines arcaicos. Y mi talla para nada (pero para nada) es una 32. Y no por eso renuncio a gustarme.
Mañana quizá me levante revolucionaria con traje de corbata o tradicionalista con rastas. Porque a mí no me metes en una foto fija de fotomatón ni en un esquema rígido para el gusto de nadie. ¿Por provocar? Pues también, no nos vamos a engañar.
Así que si tienes problemas para tratar con gente que no se queda en una casilla fija o que no entra en tus parámetros (reducidos, te diré)… no soy tu chica. Porque yo hace años ya que empuñé el martillo para romper muros y la llave para abrir puertas.
Lo dicho, me niego a ser normal.
